Déjame que te hable de mi maestra,
palomar de mujer toda rareza,
sin duda cazadora de belleza,
posee poesía así lo muestra.
Hasta en la fealdad halla tesoros,
que suman en su empeño realeza,
que suman en sus afanes viveza,
se desvive en las letras por sus poros.
Infinito arte vivo que valoro,
palabras impresas por las páginas,
palabras de su tinta en las que moro.
Palabras al aire que respiras,
la vital alma está donde mis versos,
poética tan llena de palabras.


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