Sin miramientos vivimos la expedición:
la astronave es la Bowie-Spinetta,
el capitán Tavocoalt.
Nuestro viaje, un barco a Venus
que transita los límites de Sideralia.
La rareza espacial,
el cohete en forma de barco,
va en honor al almirante Cristóbal Colón.
La finalidad: la conmemoración de dos mundos.
Nave madre maestra a control a tierra inicia el conteo.
Encienden los turbomotores de la LSD 1967,
propulsión a chorro de la Bowie-Spinetta.
El capitán Tavocoalt y su copiloto Metatrón
llevan a cuestas el Baby Sleeper, bomba atómica que acabará
con los cybermercenarios del Planeta Y.
No viajarán solos por las dunas de las órbitas,
la virgen de Guadalupe es su amuleto.
W se quedará en casa a volar con su imaginación,
mirando al simplón techo de su cuarto.
El hoyo negro que visitamos es un heloderma único en su especie.
¿Quién sería el loco que creyó que Sideralía es un yermo?
Los Cybersiervos son estrellas intermitentes que nos siguen en la ruta.
La misión del Capitán Tavocoalt busca combatir
a los Cybermercenarios ocultos en la cronoarboleda del hoyo negro.
El capitán informa a Metatron
que la nova barco está llegando a su destino.
Arrojan al Baby Sleeper hacia la infra expansión para que aniquile al hoyo negro,
escondite de los enemigos de la gema galaxia Centaury.
Después de eso, vuelven a la tierra para resguardarse
en su nova cápsula.



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