Para Julieta Soto
Niña del cosmos que cantas
horizontes vertidos de ventura,
cosiendo astros y astros
para llenar el firmamento,
trenzando destinos.
Entre los días del rock y la nave astral
el diablo chingó a su madre.
En su tóxico mágico afecto
giran los soles en la bruma de la noche;
la hermosa baila con el azul dolor
de las raíces de la tierra,
La niña mujer hilvana el universo
en las entretelas del mundo:
es sirena en el vientre del mar,
es ninfa en la melodía del bosque,
es una reina en los ojos del poema
donde una anciana (también) hilvana la negrura
de los tiempos en la rueca de los azares,
y el inevitable aliento de los besos.
Traviesa inevitablemente allá en la lejanía
en un puño atrapa la libertad del hilo negro,
para imantar con su total oscura piel
el ánima de las madrugadas,
lo mismo que, con gozo,
su sonrisa de diamantes.



Responder a luna Cancelar la respuesta