En momentos de lucidez
creo que he logrado
salir al fin de sus garras,
pero nunca es suficiente.
Nunca hay suficientes
momentos felices
para salir por completo.
La tristeza tampoco es suficiente
para justificarse.
Veo cómo la bondad ha sido
algo que doy a los demás,
pero jamás llegará para mí.
Veo como la valentía sirve
para defender a los demás,
pero jamás para buscar ayuda.
Se piensa que el cambio es bueno,
pero la desesperanza,
las pequeñas pláticas,
las personas que están
servirán, pero a la vez no.
El cansancio y los traumas que se cargan
hacen que nunca
sea suficiente
para salir de ahí.



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