La copa medio vacía
me hace pensar
que aún no te he olvidado.
Es duro de admitir,
porque desde que
te fuiste
me sentía tan bien.
Pero en las noches,
cuando la pregunta
llega a mi mente,
mi corazón se estruja.
¿Si me dijeras por qué
te fuiste de mi vida
o huiste
sin decir adiós?
Te tengo que olvidar,
aun cuando los brindis
hayan pasado,
pero decides no salir
de mis pensamientos.
Y aun cuando mis
sentimientos
no saben la respuesta
a esa pregunta
que no me deja descansar,
brindo por ti, porque esto se acabó.


Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.