Te espero.
Te espero en el sillón del trabajo.
Te espero con alegría.
Te espero frente a la mesa
de nuestro restaurante favorito.
Te espero después de la copa de vino
vacía.
Te espero con nostalgia.
Te espero mientras observo los colores de todos los autos.
Te espero con ansiedad.
Te espero en el recorrido a casa,
pensativa.
Te espero.
Te espero sosteniendo el picaporte
de lo que llamamos hogar.
Con lágrimas,
te espero.
Te espero después de ver nadar la hierba verde
y las verduras crudas,
como esta verdad
de que no hay ya nada
que esperar.
Y aún así…
te espero.


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