Mi silencio lo inventan
un sol de verano,
un mirar delicado;
las acuáticas manos
de los niños.
Mi silencio lo inventan
las negadas palabras,
los alebrijes, las sombras,
las tuberías de andenes;
el parpadear de los timbres.
Estatuas de labios quebrados
en tragaluces convalecientes. Vicio
de palmeras agonizantes
y tintas de distintos colores.
Hoy descansan los vigías,
pues los tortuosos y los temerosos
ya somos neblina, rumores,
fantasía de romper de olas.
Mentiras con los poros bien abiertos.
Y silencios.



Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.