No quiero esperar por otro año
para saber lo que he logrado.
Nuestro éxitos no dependen
de cuantas resoluciones estén marcadas
en nuestras listas.
Y los fracasos
tampoco son metas incumplidas.
No quiero esperar por otro año
para vivir la vida que deseo.
No quiero despertar
y pensar
en los fracasos
que se acumulan,
aun cuando
no estemos completos en la mesa;
aun cuando
la ansiedad y la depresión
que llegan en la noche
hayan ganado la pelea;
aun cuando
sienta
que nada significativo
se ha hecho en el mismo periodo.
Quiero
con cada repique de las campanas
pensar en todas las pequeñas victorias
que he logrado;
en todas las veces en que
a más de uno
he ayudado.
En agradecer por las personas que tengo,
y esperando que las que no están
se sientan orgullosas desde donde estén.
Y con el último repique
quiero reconocer
que soy capaz de empezar otro año
sin esperanzas vanas
que me hagan sentir presionada.


Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.