He visto a Dios en lo profundo de tus ojos
y me despojo de estas amarguras, Maga;
mas anhelo otro mirar tierno que deshaga
ahora y para siempre mis recelos locos.
¿Esta danza de amor dará paso al enojo;
o de nuevo feliz se ganará tu gracia?
¿O será en fin sólo desvelo de la acacia?,
¿o sólo un triste cielo atenderá su arrojo?
Consuela empero su presencia la esperanza
que ha de encender la llama de tu ardor dudoso;
de que entrará en tu alma como un ave mansa,
de que también allí encontrará reposo:
Y ese beso que alivie ya sufridas ansias…
El tibio fuego que haga su existir gozoso.



Responder a dixivale Cancelar la respuesta