Solo yo puedo llamarte por tu nombre. Te conozco tan bien que sé lo que pasa cuando sonríes.
Pensar que tuve que soñar ciudades.
Comienza con un mundo aparte: tu carita grave prefigura un océano con sol y playa.
Después llega esa melodía que toca tu boca para nacer. Ahí pasa a una arruga sobre tu frente y después nace al fin como sonora gota de agua infinita.
Tu sonrisa ha nacido.
Luego de ello, un caleidoscopio se anida en mi estómago y dulces y amorosas palabras nacen de mí.
Ya con ello, acaricias mi alma como si mis manos se mecieran entre tu cabello.
Sus ecos vuelan como aves graciosas y llevan profunda felicidad a mi vida. Eterna y dulce felicidad que siembra también jardines en mis adentros.



Responder a valejijizen Cancelar la respuesta