Aun cuando tenemos el conocimiento de que las personas pueden abandonarnos,
persistimos en nuestra creencia de que tendremos nuevas posibilidades,
la oportunidad para ofrecer más de nosotros mismos.
No siempre expresamos aquello que deseamos, sosteniendo la idea de que mañana seremos valientes.
No siempre actuamos conforme a nuestros deseos, porque confiamos en que más adelante podremos volver a intentarlo.
Dejamos vivir la esperanza de un mañana, a pesar de la incertidumbre de su llegada.
No demostramos la suficiente gratitud, porque ‘habrá un mañana’.
Limitamos nuestra amabilidad, porque ‘habrá un mañana’.
Repetimos los mismos errores… porque ‘habrá un mañana’.
Y, es cierto, quizá tengamos un mañana.
Pero, ¿Qué sucederá si el prójimo no lo tiene? ¿Actuaremos de manera diferente?»
*
Alexander Javier Moreno González es estudiante de la Licenciatura en Psicología en la Universidad Hispano, Campus Tuxtepec.


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