Querida mujer amada, eres el sueño de luz líquida
que le da esencia a lo que soy;
lo transpiro cuando estás cerca de mí.
Tu perfume y tus fragancias llegan como el misterio del mañana.
Eres lo que soy y lo que seré, un ser sagrado.
Mi transformación me llama emotivamente con tu magia;
pensar que solo, tú y yo, podemos tocarlo.
Mariposas vívidas y coquetas se posan en nuestro destino.
La gigantesca distancia se congela para que esos nuestros
bellos momentos, los que pasamos juntos, se abran paso y perduren por siempre.
Vivo en ti en cada segundo,
y siento como si pudiera detener el tiempo en un atardecer.
Me veo embelesado por tu grácil figura y nuestra habitación se santifica con tu presencia.
El día se llena de humanidad mientras interpreto
qué es lo que más me hace desear de tu secreta belleza.
Escapo de mis labores cotidianas en medio de estalactitas y de sombras
para colocarme cerca de los abisales lagos cristalinos que son tus pupilas.
Tu grácil figura llega a mí cual sensación de bellas promesas.
Cuando te acercas nuevamente y quieres besarme, una cascada
multicolor se apropia de mí.
Es tu manera de prometerme cosas y de decirme cómo estás.
Me regocijo en ti para descifrar también el nombre que descubre
la terrible belleza de la mujer que amo.
Las congeladas cascadas de tu agradable presencia se vuelven murmullo de ríos subterráneos para unificar ciudades.
Luego de ello, nada hay nada más hermoso que cantarle a tus ovarios.
Eres mía ahora que te encuentro en la profundidad de mis sueños:
la luz líquida que le da esencia a mi vida, geométricas flores comparten el centro de nuestra comunión.
entre geométricas flores que comparten el centro de nuestra comunión.
Somos sueño de luz líquida, amor.
Empieza a escribir…
Empieza a escribirme…



Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.