Olvidarte sería lo mismo
que clavar una daga
en mi corazón.
Podría fingir
que ya no
te extraño,
que tus besos
ya no
me hacen falta,
pero sería
atrevido
de mi parte
mentirte,
de esa forma.
Podrías
decidir
olvidarme.
¿Por qué será
que al final
la enfermedad,
y la cura
duelen igual?


Responder a dixivale Cancelar la respuesta