LAS AMAPOLAS NEGRAS
Aún quería cuajar la primavera
y un mes de abril,
ya nos había abandonado a nuestra suerte.
Aún no habían cantado los pájaros
en el nido y fueron sustituidos
por voces de metales que hieren.
El pan no se cocía en los hornos
porque el trigo crecía rojo y las aguas de los ríos
corrían desbordadas, negras y violentas.
Mi sangre se convirtió en hiel
y mi leche en azufre.
Las amapolas inclinaron sus cálices.
El diente de león, no serró más las praderas
y se hizo el silencio, porque…
Alguien apagó la luz del mundo.
Por la conciencia social.
¡No, a las guerras!


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