El día declina y la luz se va extinguiendo levemente por las montañas. Los ruidos de la ciudad se diluyen entre los reflejos del agua y el vuelo de garzas viajeras. La mirada se pierde en el horizonte azulino y el blanco que flota. Tus pasos te hacen olvidar, tu mente se evade y encuentra la burbuja silente de tu interior.
Caminas. Voces del pasado te hablan de sementeras de flores y trajineras bordeantes en el agua. Chinampa y raíces entre canales y el sol que se resiste a morir. Destellos dorados y reflejos que tiemblan. Es sólo un instante, tu eterno ir y venir te dice que otro día has de vivir.


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