Intempestiva llegas y conquistas, noble
el territorio agreste del siempre abstruso sol
de mis asiduidades mudas
Perdonando misericorde: los pecados
que mi oscuridad ha arrojado al viento
No crees nada
Sólo sabes:
Te sabes:
Vencedora del tiempo y mis lugares
… Aquí en mí:
Reafirmada en tu presencia
De guerras floridas nacida
combates presurosa mis últimos intentos
y clausuras —cierras—
para siempre, el yerto estadio donde…
devastado
El jardín lejano sólo puede desangrar un beso:
(Triste y aquiescente: forjado a fuerza de soportar los verdes:
para en un cielo negro conformar los rojos…)
Y que resiente perfumar aromas
Que no saben sino a tristezas
Y nada más:
—Segura e incontestablemente
a nada más…
* * *
Triunfas y reposas: triste
sin ningún rencor
Perdida —en tanto— entre el fragor inocuo
del desfallecimiento;
o mientras te consumes tras tan nimio ardor…
Mas te conmueve el cadáver lento
que abriendo el pecho
y en estertor:
Sombra distante / surgiendo a medias / cirio en la mano…
con muda pena te dice hoy:
«¿y si te regalo a ti esta flor…?»


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