3. Así sin más la historia está escrita por decisiones que tomamos a la deriva. Será acaso la solución que necesitaba o simplemente una banda sobre los ojos para ocultarlo.
4. Llegó el día estipulado, en el cual por fin diríamos lo que sentíamos. Esperaba ansiosamente el momento. Empezó la lluvia y, mientras empapada te esperaba, tú nunca llegaste. Pero aunque lo hubieras hecho me daría cuenta de que había un malentendido. Lo que tú dijeras golpearía mi alma y pecho. Eres la causa que la luna me susurre o de que te olvide cuando le cuento con lágrimas que te veo feliz con alguien más. Y yo aquí sufriendo; aquí sufriendo por amar.


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