La Diosa de mi mañana – Eduardo Ramírez Moyano

Improvisadamente, como es la Vida cuando disfrutas del presente, en la mañana de ayer, conversando, me atraparon aquellos ojos color Mediterráneo y me olvidé de su nombre, para nadar en sus iris de encanto, entre amena conversación, jazz de fondo y delfines blancos.

¡Dios, ni un segundo pude dejar de mirarlos!

Celestes océanos que, en un punto, me hicieron perder la noción del Tiempo y del Espacio, son ahora el marco de mi canto. Porque el lienzo es tan bello, que ni el mejor pintor, creo yo, sabría jamás expresarlo.

Sinceridad mutua y presente compartido, nada más hermoso que conocerte, dime tu nombre, que de tus ojos aún no he descendido.

¡Por favor, dime tu nombre o me ahogaré!

Eduardo Ramírez Moyano


Descubre más desde Letras en órbita

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *