Hay momentos en los que me gustaría leer tu mente,
en los que me gustaría sentir lo que sientes
para poder consolarte
sin necesidad de decir nada
o preguntarte.
Podría lograr entenderte,
pero, cada vez que me acerco a ti,
la puerta a mi corazón se abre.
¿Será que si me acerco lo suficiente
lograrás bajar los muros que ten envuelven bellamente?
¿Podría así hacer que veas cómo mis sentimientos siguen creciendo hacia a ti?
Trato de leerte… Con cada página que voy descubriendo
puedo verte más abiertamente
y me doy cuenta de lo parecidos que llegamos a ser.
Quiero conocerte,
pero sé que si me acerco más te alejaras de mí.
Así que te veo de lejos,
recopilando la historia de las páginas que llegan,
admirando tu fuerza en las batallas,
queriendo abrazarte por cada marca,
queriendo cerrar tus cicatrices,
descubriendo quién eres realmente.
Si me permites entrar a tu corazón,
prometo sostenerte, llegar al final
y convertirte en mi cuento favorito.


Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.