Sólo acepto las pasiones
en el cortado vuelo
de las golondrinas.
Sólo acepto el batallar
en el crepitante tiempo,
en sus decantadas sucesiones.
Sólo acepto al arte
en el luminoso transcurrir
de las nubes.
Sólo me acepto a mí mismo
cuando escucho
y callo.


Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.