Cual todopoderoso señalas
en total ninguneo absurdo
al humano avispero,
tu picadura del ano.
¿Cuál será esa gloria de la que te ufanas?
Para ti el mundo es una porción.
Prepotente enfermito de riquezas,
con signos de pesos a Dios adoras.
Ciego de poder rompes la ilusión.
¿A qué mundo aspiras con la destrucción?
La opulencia no es moneda de cambio,
avaricia es el nombre de tu ambición.
Ningún hombre debe erigirse en absoluto odio,
no es un vellocino un inversionista,
no se calza el mundo entre barbarie y bodrio.


Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.