En el cielo están las formas
que contradicen tus labios.
La ciudad te anuda,
en tu cuerpo se contrae.
Crees en los relatos de tu vientre.
Como vocablos que se incendian,
cosquillean tus manos
y del corazón hacen agujeros.
No hay ángeles a la altura de tus alas.


Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.