Y como quedé
«…atrapado por el consejo
de las buenas vecinas».
Y por mi demorarme
ante las pruebas del tiempo,
y por no aceptar ni resolver
mis pecados y padecimientos
mentales, físicos, espirituales,
me convertí en pájaro nalgón.
Mientras engullía los panes de mi engorda
me acosaban
rigores mentales. Burocráticos.
(Continuará…)



Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.