Destapo las botellas de las horas.
Paladeo recuerdos semi-amargos
y marrulleramente reconstruyo
un mar que semejaba a un cielo:
Milagro de la pureza en movimiento.
Sal de luz. Luz de sal.
Salía a la luz del mundo
mi yoíto.
Una familia congregada,
y sin embargo,
lista ya para la destrucción,
para las derrotas ante el tiempo.


Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.