Cielo puro y estrellado
desplegado como un mágico abanico.
Al amanecer, la vida
es aroma de chocolate
que toca a las puertas del alma.
La gente sonríe
a pesar del dolor ancestral.
Mi tiempo corre como una vena rota…
azules árboles, cielos verdes.
Una sutil sinfonía de nubes
era el reloj en esas tierras.
Huele a durazno y a madera vieja,
sueño de niebla y humo
de los antepasados,
del fuego.
Juego del sueño.
Sueño del juego



Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.