Dientes de conejo
por si mi desapendejo
Dientes de ratón
por si me da comezón
Dientes de sable
para que nadie me hable
Dientes de león
(los de la planta
no los del minino rugidor)
Dientes de tiburón
por si se atora
el destornillador
Y nuevos dientes de leche
Para que nadie sospeche.



Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.