
Almohada: En un páramo sin dios, la bestia me persigue. Me escudriñan los sables de su encaje. Un río de sueños verticales penetra mi sequía. Tropiezo con monólogos de hierro. Los ojos rotos se diluyen en la arena. Trizas de tiempo respiran por mis fosas, tus ánimas cabalgan mis vértebras y mi boca escaldada te azota contra el muro.¡Plaff!



Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.