Pelotudas reflexiones – Jesús Garrido Gatica

A la pelota le salen alas.

Casi imposible que permanezca quieta.

Ama que la jueguen lo más posible.

Ni aún así te garantiza un enceste.

Tantos intentos que parecían perfectos,

que parecían merecidos merecimientos.

Aún así el angelito del juego

no te obsequia el enceste.

Cada milimetro de esta diafanidad

transforma la cancha

en un espacio del juego

de la responsable libertad.


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