Extraño a la chica que era antes,
la flor que se marchitó,
la que sonreía en todo momento.
No sé dónde quedó,
no sé ni siquiera por qué se alejó.
La busco en los espejos, pero el reflejo ya no es el mismo.
Ya no se escucha su risa escandalizante.
¡La extraño!, tan inocente, tan llena de vida, tan decidida.
Yo sé que está por ahí, en algún poema, en algún atardecer
o tal vez en algún anochecer estrellado.
Pero de lo que no me quedan dudas
es de que un día volverá, sin fisuras,
porque se está curando.


Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.