Acepto que, en ocasiones, no me parece muy bien lo que miro al espejo. Poco a poco, a cada paso, anulo complejos acerca de mi aspecto. Los que pueden cambiarlo son afortunados. Está bien, el proceso es doloroso y el resultado no siempre es lo esperado; olvidamos que es simplemente un físico. La belleza sigue siendo relativa y debatible.
Acepto los errores que cometí. Con base a ellos me juzgaste de manera errónea. No quisiste saber mas de mí; yo tampoco fuí tras de ti. No tiene caso aclarar si no vas a entender. Fallé, sigo equivocado, y reviso en el recuerdo pasado qué hice mal o por qué ignoré que a toda acción hay una reacción, pero no fue tarde para reconocer. Por eso decidí enmendar el daño, mejorando la actitud y resaltando una y más virtudes.
Acepto el halago y el insulto a la vez; sin embargo, no verás que crea lo que dices. Tengo el corazón cicatrizado por tanto llorar por plabras vanales, dichos que entraron y dañaron de forma vandálica mi conciencia. Presencialmente estaba, pero mi pensamiento, perdido; repicando una y otra vez tu sinfónica melodía hiriente. Entonces me dispuse a tratar al resto como tú hacías conmigo: impuse la ley del más fuerte como un mantra. Así terminé como tú, envenenado e inútil, falso y engreido, repetitivo y obstinado. Me costó salir de ahí.
Acepto el hecho de que guardo rencor. Me arrebata el despecho y me derrota el impulso. Hoy día es menor mi tontería. Aún así debo seguir este camino, buscando una «redención» que pospuse para un día que nunca llega. No fui de creer que hubiera una Estrella iluminándonos, pero sí admití la responsabilidad de lo que había causado. Sin querer había arrastrado al fondo a las personas que aprecio. ¿Qué precio vine a pagar? Quedar solo, hundido en en fango, dejado a la deriva total. Vaya que pude evitar estar aquí, pero salí. Buscaré lo que no pude obtener por mera pereza, por ser presa de la procrastinación, porque aún queda la respiración en mis pulmones y la energía en mi cuerpo, aquel que no quise, y lastimé.


Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.