Para Yezydy
Etérea y bizarra dama, dueña de castillos,
caballeros armados y dragones,
Lindura en reinado de fábula y realidad,
Doncella dominante en el pardo anochecer,
del domino y ajedrez astral en que los dioses
bendicen pecados en bacanales sucesos sin fin,
Hechicera, poseedora de las pócimas de Afrodita,
en ti los regazos son ocupados apegos,
ternura en diamante colorido de celeste empeño,
Prisionero viviente de tus sentidos corpóreos,
aún no somos las almas encadenadas en los atisbos
de la vehemencia, que vive en la gracias del afecto,
Matrona de la abundante caricia perdida en el placer,
Infante gozo ensimismado por las sábanas compartidas,
en la eterna complacencia en que se lleva al pajarillo
al bebedero del claro del bosque, fontana de nítida riada.
Querida estrella compartida en la nostalgia en que la noche
afila los sueños.



Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.