Labios libando sementales de vainilla y miel agria,
mil lengüetadas al brioso corcel,
bravío bálamo viril que en estío es aún travieso pez volador.
Galán compuesto por arrebatada floresta,
minotauro insaciable de doncellas de castidad frágil
o en empeñosa delicadez sencilla
Recónditos labios conjuran al coloso en su frenesí
Delirantes lengüetazos retozones que disfrutan
lamiendo los sabores natos de la simiente y la piel,
al calor de los arrumacos, al copular cuerpo a cuerpo,
como pez en la pecera.
Labios, solo labios íntimos de mujer,
comprometidos con el pez espada del imaginario regazo
que surge en el embeleso de un corpóreo gozo
En el marítimo oleaje: un Poseidón fajando a las sirenas.



Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.