Tianguis de chucherías
quizá algún recuerdo de extraterrestres,
uno nunca sabe lo que se puede topar entre tanta baratijas.
Uno nunca sabe el abismo
frente al paso que se da.
En sus alrededores, las reglas mercantes no aplican.
Alrededor, la sombra del más grande es ley.
Entre esas calles nunca hay amigos,
siempre buscan llevarte al rinconcito
a esos extraños lugares
de donde salen las ratas a bailar.
Se fajan los chavos en bravucones ridículos
en clanes de ocio
entre el hambre y las ganas de salir
a como dé lugar.
La desesperación siempre hace ceguera
ante los pasos criminales.
Rígido arrumaco al calor de los porrazos,
puede verse el cuerpo del caído ingenuo
en busca de la fiesta,
pero a veces el hoyo
es para los exasperados imberbes
que son como chimpancés moviéndose
en la cuerda floja de su jaula.



Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.