La ultima brasa de tu fuego − Jos López

Aún su calor era el mismo

que tuve conmigo

en noches derrochadas

por tanto hacerlo…

Donde caer rendido

no era mal visto,

al fin de cuentas

ese fuego lo encendíamos

y lo apagábamos juntos.

Solo había una diferencia:

no podíamos estar juntos.

No debimos estarlo.

Y no sería lo mismo

si llegase a repetirse.

En realidad ninguno lo desea,

aunque por dentro

a los dos nos consume

esa ardiente fantasía:

hacer el amor otra vez.


Descubre más desde Letras en órbita

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *