Ya
no
quiero
seguir corriendo
de la marea
que trata de hundirme.
Ya
no
quiero
seguir sangrando
de una cicatriz
que debió cerrarse hace tiempo.
Ya
no
quiero
buscar aquello
que con esperanza he sembrado.
Así que doy un paso más
con los brazos a mi alrededor.
La carne se abre
al tratar de
soportar las olas.
Vuelve a respirar
y, de nuevo,
ruega por la paz
que sé que me merezco.
Dejo que las heridas sanen.
Dejo que las olas se lleven
el resto de los pensamientos.
Porque no te dejaré entrar
de nuevo a mi cabeza
a tratar de jugar los mismos juegos
esos en los que al final nadie gana.
Volveré a encontrar pedazos
que me hagan sentir completa de nuevo.
Pedazos que al fin me hagan
escribir mi historia de nuevo.


Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.