Senil procacidad − Jesús Garrido Gatica

Sólo me eleva, al despertar,

la lectura de buenos poemas.

Así (me) desacato

al vejete (al bi-ojete)

que soy yo mismo.

Ahora deseo bien escribir.

Me atrevo, ¿encallado, encanallado?,

a cantarte, Musa Joven.

Terrenal, risueña, alada,

el aire que tocas

a todos vivifica.

Más allá de los naturales

(y sobrenaturales)

éxtasis de tu cuerpo;

más allá de tu respetuosa y respetada biografía,

tu voz ubica a mi jornada

en redención, serenidad, esperanza.

Sonríes y ríes, ánima traviesa, niña.

Eres la mejor ilusión:

La que me hace actuar.


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