Para Javier Bátiz
Cadencia de nostalgia y negrura de ánima.
¿Qué espías a la luna?
Rasgas las cuerdas de tu guitarra.
En el 3 por 2, soga al cuello de imaginario imprudente,
acompasado en el agobio del cúmulo de los sentimientos
rebeldes y perdidos ante el legado de Dios
y del natural ritmo de la existencia
con la alta frecuencia de un átomo musical.
Lectura de melopea en el eléctrico pentagrama,
de las electro-notas y la melodía en su florida estampa,
como fugaces astros en el firmamento.
La piel que protege la fragilidad del espíritu
revelado de tantos luceros.
Los relojes fuman cigarrillos noctívagos,
las horas que se escapan con el nombre de la mujer
de tez parda
y del venéreo vahído con el nombre,
en el canturreo del pecado inevitable,
en que un lecho es testigo del pecado carnal.



Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.