Prisión mental – Alejandra Graciela

Si los ecos
que están
en nuestra alma
salieran,
podríamos vivir
sin la presión
de escucharlos.
Si hubiera una salida alterna
sería fácil
escapar de las
voces en mi
cabeza.
Por mucho tiempo
he tratado
de convivir
con ellos,
pero cada vez

que trato
de abrirme
y dejar a otros
luchar a mi lado,
me doy cuenta
de que solo quedo
yo para luchar
contra ellos.
Y, aun en pedazos,
esta prisión
que he hecho
me hace sentir
incompleta
y llega a consumir
lo poco

que me queda.


Descubre más desde Letras en órbita

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *