Si los ecos
que están
en nuestra alma
salieran,
podríamos vivir
sin la presión
de escucharlos.
Si hubiera una salida alterna
sería fácil
escapar de las
voces en mi
cabeza.
Por mucho tiempo
he tratado
de convivir
con ellos,
pero cada vez
que trato
de abrirme
y dejar a otros
luchar a mi lado,
me doy cuenta
de que solo quedo
yo para luchar
contra ellos.
Y, aun en pedazos,
esta prisión
que he hecho
me hace sentir
incompleta
y llega a consumir
lo poco
que me queda.


Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.