Amantes a la orilla del camino − Joel Gustavo Rodríguez Toral

Alta exposición en el nido roedor de la ciudad

Nuestro amor surge en el beso pestilente de la cañería

donde nadie mira los caídos astros de dos seres desdibujados

en las sombras de una sociedad ciega e hipócrita

La dejadez de nuestras almas lleva el peso contrapeso

de una derrota destinada a todas las glorias

Somos los ceros de los números pudientes

los retardados en los oficios bien vistos

Somos la escoria envuelta en el mosquerío inevitable

en la putrefacción de los hogares con sus regazos rotos

a puerta cerrada, y nos amamos en nuestras pequeñeces

compartimos un pan roído y el frío generoso de la intemperie

… y nos amamos sin compromiso filial

estamos juntos por una convicción

Amor de pulgas y de callejeros perros en la monada de la jauría

haciendo ladrar a la luna con sus dormilones ojos de la noche

en la comezón de un prieto y mugriento cuerpo

lleno de llagas y malos olores

Con mordiscos a los senos del regazo de la hembra brava

que sabe amar sobre el piso y las piedras

nosotros no hablamos de Dios porque él invita la mala copa

La de la jornada sin mayor beneficio que haber sobrevivido

a la prosapia, al ADN, a la convencional herencia de monigotes sin chiste

Con Dios borracho lleno de larvas bebemos hasta el último trago

del barato licor para el que nos alcanzó con las dadivas de nuestro trabajo

de pepenadores, y no hay para saciar el hambre

solo para atontar la conciencia…

Somos los amantes a la orilla del camino del olvido.


Descubre más desde Letras en órbita

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *