Para Eduardo Milán y Ernesto Lumbreras
¿Por qué la muchacha
tiene aroma de lumbre?
Su cabello tiene trenzas
para escribir el firmamento;
su rebeldía prende la revolución
sin defunciones.
Arde el destino
sus palabras son aves
de gran vuelo.
En Milán los dientes
sin caries
tienen incendio
como el almanido en donde
se posa la lumbrera.
El deseo se ha quemado
en la mano de los astros.
La Vía Láctea es espejo
de la mujer
que a los sueños alumbra.
Nunca antes arde el mundo
sin poner los nombres
en los labios,
sin reconocer la claraboya
de sus pasiones en cenizas.




Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.