Aún estoy a tu lado – Mario Guzmán

Como casi siempre sucede, mientras estaba laborando se hizo muy de tarde. Regresé a mi auto y decidí tomarme un descanso de 15 minutos; total, solo eran 15 minutos para reposar y expandir el alma, pero, sin querer, me quedé dormido. La tibieza de la noche me abrigaba. En mi ensoñación me acomodé a tu lado. Los dos estábamos en nuestra habitación. Tú te hiciste un ovillo. Vi como asomaban tus ojillos con cierto temor por entre las cobijas.  Yo, con cierta madurez, te abracé, besé tus párpados y te dije con dulzura: «No temas, estoy a tu lado cariño». La radio que portaba comenzó a emitir una alerta general. En la ciudad temblaba. Como pude me incorporé, aún con el sueño de tu mirada en la mía. Solo me volví a decir a mí mismo: «No temas, también estoy a tu lado». Así salí a enfrentar otra vez la ciudad a las cuatro de la madrugada.


Descubre más desde Letras en órbita

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *