Oceánica, sardinera moza
nativa salegar, fértil novicia
afirmada en el H2O marino
En la calígine noche de verano
canturreas la abisal congoja
a donde el ponto espera.
¿A qué consorte náutico llamas?
Con tu nado se topa
zambullirse entre danzantes medusas
con navales Pegasos y equinos
y la arista de la dorada espada
en que el borbollón
con el oleaje suma las caricias
que en el pólipo hacen guarida.
¿Qué piélago recibe a manos llenas del sol?
Mujer rabito de salmón
vendrá en sueños el capitán Ahab
con su barcaza acechante dominando el océano.
¿Por qué está en los tesoros del Dorado tu nombre?
Intrigante como el gotero en el abierto mar
cuando llega el ocaso hasta el confín
con la marea alta
a sortear la ola urdida e insondable
en la que ejerce fuerza el pez espada
para partir en dos las caderas del agua
y saltar en el escarceo de refrescante linfa salada
y espumante estela de escamoso mosquetero
para naufragar estos corsarios bergantines.



Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.