El pequeño espacio de mi cabeza
me hace dudar
de las capacidades que tengo,
pero los escalones que ha sido difícil escalar
me han hecho aprender.
Aun cuando mi peor enemigo
se ha vuelto mi reflejo,
he logrado entender quién soy
y quién quiero ser.
Y aun cuando hay momentos
donde las inseguridades crecen,
me recuerdo de los eventos canónicos
que me han mostrado el camino.
Aun cuando siento
que mis pensamientos
me autosabotean,
he logrado levantarme de nuevo.
He descubierto,
después de tantas lágrimas,
sonrisas e iras.
que puedo ser la protagonista de mi historia,
que no hay sueño que no valga la pena luchar.
Y si aún ese sueño no se vuelva realidad,
ahora o nunca,
estaré feliz porque lo he intentado.
Si me toca empezar de nuevo,
lucharé por tener el control,
para no perder el juego,
dejando las ataduras,
perdonando mis errores del pasado;
esperando un futuro incierto,
pero sin perder de vista
el regalo del presente.


Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.