Amanecer. Luz solar
de líquido oro esperanzado.
Avenidas todavía somnolientas,
aún sin trillar
por alguien que testimonie su belleza.
Fatiga o aprensión
muy pocos quieren observar
ese imaginario tesoro. La mayoría
fija en las ganancias del gran sueño vital.
Amanecer. El sol
inunda con sus oros el asfalto,
con su metafísico jugo de naranja,
con aros de naranjas,
con enteros naranjos.
En mí
la sed de vivir
no será saciada
sino con estas palabras…



Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.