Oído – Jos López

Escucha cómo ríen los niños y hallarás cariño ausente, genuino e inocente.

De manera inconsciente has extrañado la infancia al notar la alegría que derrochan. ¿En qué momento se fue?, pensaste, pero encontraste un momento de paz al mirar esos niños jugar.

Presta atención a las palabras sabias, ignora esa labia cualquiera y repetitiva que se impregna en el subconsciente. La gente cree saberlo todo. Aseguran darte «los mejores consejos», los cuales ni en su vida han practicado

¿Qué he estado haciendo? Seguramente te cuestionas, y torturas mentales inicias. Sin saberlo, de repente se van los años; se van pensado en el hubiera.

Lleva de recuerdo la voz de tu madre, la persona que más te ama. No hay un mañana, así que dile cuánto la amas también. Ella puede verlo todo, así que olvidará la mala racha que atravieses. Si en el fondo te encontrases, ella será quien te verá brillando, y eso es más que suficiente para sentir lo bello de la vida.

Domina esa voz que emana tu conciencia. No vayas aprisa. También el cuerpo se expresa, y siempre pasamos por alto sus gritos, su dolor, el cual se neutraliza teniendo amor propio. Lo más difícil es el primer paso. Si al verte al espejo no hay aceptación es inútil buscarla fuera. Ahí solo encontrarás desprecio, aún más del que te tienes. Procura hablarte con calma. No todo está perdido.


Descubre más desde Letras en órbita

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *