Canción II − Mario Guzmán

No sé cómo fue que terminamos…

Pero ya lo había presentido en ti.

Esa tarde te pedí que detuvieras tu camino unos instantes

y nos sentamos en el parque.

Yo, me recosté unos minutos y tú, me besaste.

Sabía que te estabas despidiendo de mí.

La noche estaba naciendo

y las sombras devoraban las ramas de los árboles

como una anaranjada langosta.

En mi confusión, no recuerdo claramente si te dije que no me dejaras,

                                                                                      pero lloré.

Tú no te diste cuenta porque tus ojos estaban cerrados.

Entendía que, si me mirabas, jamás te alejarías de mí, pues me amabas.

Con sencillez, cómo un hombre, yo… no agregué nada, y tú tampoco.

Tomamos nuestro camino y en el camino todavía bromeamos

como cómplices.

Ahora que tú te has ido y mi corazón no sabe qué hacer,

también mis hermanos me desprecian

por no guardar el secreto

de donde nacen estas canciones.


Descubre más desde Letras en órbita

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *