Con dos talones de Aquiles
emprendía la huida
de su desgracia.
Pequeña estatura
–diagnosticaban–
la de su comedia letrada.
Pero llegaría a ser
hombre digno.
Llegaría a merecer
el mar. Los rumores,
el fragor de las olas.


Con dos talones de Aquiles
emprendía la huida
de su desgracia.
Pequeña estatura
–diagnosticaban–
la de su comedia letrada.
Pero llegaría a ser
hombre digno.
Llegaría a merecer
el mar. Los rumores,
el fragor de las olas.

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