La mañana del domingo aparece
pintada por la mano de Dios.
En las pequeñas viviendas se cocina,
mientras mis ojos vuelan
hasta el sarcófago
de bailes embriagados.
Recuerdos de bañadita lluvia,
de pasión bendita.
Afuera, plantas semidormidas.
Dios.


La mañana del domingo aparece
pintada por la mano de Dios.
En las pequeñas viviendas se cocina,
mientras mis ojos vuelan
hasta el sarcófago
de bailes embriagados.
Recuerdos de bañadita lluvia,
de pasión bendita.
Afuera, plantas semidormidas.
Dios.

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