La vida en una sonrisa XII – Mario Guzmán

Todos conocemos las predicciones de Nostradamus, pero yo los voy a acercar a las profecías de Costradamus. Todos hemos tenido alguna reparación pendiente que para fin de año ya resulta impostergable. Del mismo modo esperamos que alguien adivine nuestra suerte para el año venidero. Así fue que me vi en la necesidad de acudir a un mecánico recomendado. Se le conocía como el Costradamus. Me urgía por entonces solucionar el problema de un sensor. Llegué al taller, el oficiante escaneó el vehículo y corroboró el problema. Me dijo que pidiera la pieza cuyo costó ascendió a 600 pesos. Acto seguido afinó el motor y lavó el full. Cuando le dio marcha, el vehículo funcionó perfecto, pero al intentar usarlo ya desde mi casa, una vez más no funcionó. Le regresé el vehículo. Tomó el sensor viejo, lo colocó y el carro respondió como si nada. Funcionó perfecto. Me dijo que eran 800 pesos por el trabajo. Pero entonces yo me avivé y le dije que le daba el sensor nuevo (ese que me había costado 600) y que más 200 quedábamos a mano. Y así fue como una profecía más del Costradamus no se cumplió.

¡Feliz año nuevo 2024!


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