La resignación y su barca de hiel
ocupan con los huesos de sus manos
las virulentas calles de la ciudad.
La angustia es el nuevo aire
prometido por ciertas bestias
escapadas del sueño de la civilización.
La resignación y su barca de hiel
colocan en el lugar equivocado
la valiente sangre derramada.
Pero –hay que reconocerlo–
quien no defiende la plaza del amor
es un mediocre, perenne desterrado.



Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.